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Ecología Informativa #12: Propaganda y teorías conspirativas, el hombre en la luna, juegos para pequeños ‘fact-checkers’

Investigaciones y buenas prácticas para contrastar las noticias falsas. “Ecología Informativa” es nuestro boletín de noticias sobre (des-)información y periodismo.

Tener un concepto equivocado de la desinformación nos deja indefensos respecto a las manipulaciones online. Es lo que escribe la investigadora científica Kate Starbird en un artículo publicado en Nature: “Quizás el malentendido más común es que se piense que la desinformación es simplemente la información falsa. Pero la desinformación, a menudo, mezcla verdadero y falso. La clave no es verificar un post o un tweet, sino entender cómo ese post o ese tweet encajan en una campaña de desinformación más grande. Otra idea equivocada es que la desinformación procede principalmente de personas que producen contenido falso (‘trolls’ pagados) y cuentas automatizadas (‘bots’) que lo difunden. Sin embargo, las campañas más eficaces de desinformación involucran distintos participantes; pueden incluir personas desprevenidas que amplifican de manera inconsciente mensajes creados para polarizar comunidades o lanzar dudas sobre la ciencia, el periodismo ‘mainstream’ y los gobiernos occidentales.”

Las noticias ‘reales’ podrían ser más peligrosas que las ‘fake news’, según Rodolfo Leyva, investigador de la London School of Economics and Political Science. Cuando Leyva habla de “noticias reales” se refiere al periodismo político de los medios mainstream y lanza una alarma sobre la influencia que tienen los medios sobre la formación política de la audiencia y su participación. Muchas ideas equivocadas, creencias políticas o pseudo-científicas tienen origen en los periódicos, que son la principal causa de polarización en nuestra sociedad actual. En lugar que usar las ‘fake news’ y las redes sociales como chivo expiatorio, deberíamos hacer presión para que los medios tengan que respetar la ética periodística.

Muchos políticos impulsan y difunden teorías conspirativas como parte de sus propagandas.  En Brasil, el presidente Bolsonaro se ha hecho eco de un bulo recurrente en los últimos diez años (desmentido en múltiples ocasiones) según el cual el Nazismo alemán habría sido un movimiento de izquierdas. Siempre en Brasil, el Ministro de Exteriores ha declarado que el cambio climático es un invento de los marxistas en contra de los cristianos. En Italia, el presidente de la región Friuli-Venezia Giulia declaró el año pasado que la ley que obliga a vacunar a los niños era una medida “stalinista” (hubo un giro inesperado: unos meses después se enfermó de varicela por no estar vacunado). En Canadá, una ex-concejala ha escrito: “¿Quién ha decidido que la Tierra es redonda y por qué le creéis?” en un tweet en el que enlazaba un vídeo de YouTube sobre “la teoría de la tierra plana”. Cuando era concejala había dicho también que no creía en la existencia de la “islamofobia”. En Grecia el ex-Ministro de Defensa compareció en Parlamento para exponer teorías conspiranoicas sobre Soros. En Venezuela, Maduro difundió bulos antisemitas contra Juan Guaidó. Y en Estados Unidos, esta semana, Trump se ha inventado que los migrantes irregulares en EE.UU. habrían votado en las últimas elecciones. En el artículo, John Michael Carey, profesor de la Dartmouth University, explica cómo las teorías del complot son utilizadas para polarizar el debate político.

50 años de conspiraciones sobre la llegada del ser humano a la Luna. Hace 50 años que Neil Armstrong se convirtió en la primera persona en pisar la Luna, seguido de Buzz Aldrin. A penas meses después de este logro de la NASA ya se publicaban las primeras sospechas que apuntaban a un montaje. Y en 1974, Bill Kaysing publicó el panfleto Nunca llegamos a la Luna, en el que ya se planteaban muchos de los argumentos conspiranoicos clásicos. ¿En qué se basan para decir que no hemos llegado a la Luna?

5 maneras de detectar una foto falsa online. Los periodistas necesitan entrenar continuamente su don de detectives para desenmascarar imágenes falsas, sacadas de contexto o engañosas. Aquí algunos consejos prácticos que pueden ser útiles para el ‘fact-checking’ de cualquier foto.

7 juegos para enseñar el ‘fact-checking’ a los niños. Poynter recopila en este artículo una selección de juegos para aprender cómo se verifican las noticias y las informaciones que nos llegan a través de internet. Pensados para los más pequeños, pueden ser útiles para todas las edades.

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