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El burnout en periodismo: los factores y cómo combatirlos

Es probable que el término “burnout” te resulte familiar ya que es un tema que ha estado a la orden del día debido a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha decidido incluir este trastorno en la próxima Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) como un problema asociado al empleo o al desempleo. 

¿Pero qué es exactamente el burnout? Es, literalmente, estar quemado. Se trata de un tipo de estrés crónico, y tal y como lo ha definido Alfredo Rodríguez Muñoz, profesor titular en la Facultad de Psicología de la Complutense de Madrid, es un síndrome laboral caracterizado por cansancio emocional, despersonalización y escasa realización profesional. 

Aunque los más afectados son los profesionales en sectores de servicios como sanidad, enseñanza o servicios sociales, puede afectar a cualquier profesión, incluido el periodismo.

A pesar de que hay factores psicosociales que son comunes en todas las profesiones como por ejemplo la carga y ritmo de trabajo, recortes económicos y de plantillas asociados a la precariedad e inseguridad, cambios en la profesión y en la forma de ejercerla, intensificación el trabajo y las responsabilidades, reputación personal… en el caso del periodismo, aparecen algunas especificaciones a tener en cuenta. 

La experta en temas laborales y profesora titular de Psicología en la Universitat de Girona, Esperanza Villar Muñoz, los ha recogido en los siguientes puntos:

-Horarios largos e irregulares y viajes o desplazamientos frecuentes que dificultan mantener hábitos de vida saludables, una conciliación entre el trabajo y la familia, así como también horas de descanso y recuperación ante situaciones de estrés. 

-Presión en las fechas de entrega, generalmente tareas urgentes sin tiempo suficiente para comprobar toda la información y para realizar un análisis pausado y satisfactorio del propio trabajo realizado. 

-Altas exigencias emocionales. A menudo hay que entrevistar a personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad o que presentan una actitud hostil, cosa que nos lleva a tener que negociar con informantes, responsables de redacción, etc. 

En algunos casos, como comentamos en un artículo anterior, los periodistas se ven expuestos a hechos traumáticos que pueden acarrear reacciones de estrés agudo y acabar en trastornos de estrés postraumático. Tal y como explicamos en el artículo, los periodistas tienen que lidiar con exigencias similares a las de los profesionales que atienden a las personas (personal sanitario, bomberos…) con la diferencia de que los periodistas no han sido formados específicamente para afrontar estas demandas. 

-Escrutinio público y permanente de su actuación profesional. Tanto por parte de los destinatarios de la información como por la parte de los responsables de los medios y empresas contratantes. Se ven expuestos a una evaluación constante y pública que pone en juego la reputación profesional que puede dar lugar a un cuestionamiento del propio rendimiento si reciben evaluaciones críticas. Esta exposición pública de su trabajo agrava los sentimientos de baja eficacia profesional, uno de los síntomas del burnout, y puede llegar a generar una espiral negativa que lleva a sentimientos de inadecuación o incompetencia. Esto es especialmente grave en el caso de personas autoexigentes y con altos estándares de compromiso, especialmente en el caso de que no tengan mucho margen de control y autonomía sobre la manera de realizar su trabajo, o si no disponen de recursos suficiente.

-Exposición a dilemas éticos o conflictos y situaciones de toma de decisiones con implicaciones morales que pueden llegar a comprometer los propios valores personales. 

-Presión por las responsabilidades legales y también por los costes económicos para la persona o la empresa que puedan derivarse de un posible error del periodista o una mala práctica profesional. 

-Expectativas frustradas. Algunos profesionales realizan trabajos que no se adecúan a las expectativas que tenían en el momento que decidieron cursar la carrera de periodismo. Esto puede provocar que cuestionen el sentido de su experiencia laboral, generando frustración, pérdida de autoestima y malestar general 

-Aislamiento y falta de apoyo social en la realización del trabajo. Estos dos factores se pueden ver agravados por la alta competitividad que hay en el mundo del periodismo y una cultura profesional bastante individualista. 

-Necesidad de actualización permanente y una presencia constante en redes sociales, gestionando múltiples interacciones y la propia reputación profesional. 

-Necesidad de adaptarse y gestionar la propia carrera profesional para todas aquellas personas que deben afrontar transiciones laborales frecuentes. 

No sería correcto exponer los posibles factores de riesgo psicosocial ante el burnout para los profesionales del periodismo sin comentar también la existencia de numerosos factores de protección que pueden compensar la exposición a situaciones de estrés. así lo explica Villar. “Por ejemplo, el sentido de trabajo, la satisfacción intrínseca derivada de la propia actuación, el reconocimiento profesional, la pertenencia a una organización saludable o la exposición a un buen clima laboral, pueden ser factores protectores”, señala la experta. 

A pesar de todo, debemos tener en cuenta que existen diferentes ámbitos y roles profesionales en el sector y que cada uno de ellos conlleva la exposición a factores psicosociales de riesgo distintos, por lo que no se debe generalizar. 

¿Cómo se puede combatir?

Según ha apuntado la experta de la Universitat de Girona, combatir el burnout a nivel individual exige un análisis riguroso de las demandas y presiones que afectan a cada persona y de los recursos de los que dispone para afrontarlas. “Este análisis permitirá que la persona tome conciencia de qué aspectos del trabajo suponen una presión que desborda sus recursos y estrategias para gestionarlos con éxito”. 

Una vez abordada la comprensión de la situación, desde una perspectiva honesta y crítica con uno mismo, “el segundo paso es trabajar en el proceso de aceptación, clarificación de valores, mejora de los recursos personales y compromiso con el cambio” explica Villar.

A pesar de que uno de los problemas principales es las falta de especialistas en burnout para poder ayudar a los trabajadores a abordar este tipo de problemas, a nivel institucional y social se pueden llevar a cabo acciones para poder combatirlo. 

En el caso del periodismo, es responsabilidad del colegio y de las asociaciones profesionales realizar estudios sobre los factores psicosociales de riesgo y de protección a los que se expone el colectivo y mantener un papel activo en la reivindicación de la mejora de las condiciones laborales. Además, cabe subrayar la importancia del papel de las asociaciones profesionales en el mundo del periodismo ya que muchas personas trabajan como autónomas. 

Por su parte, a nivel organizacional, las empresas tienen la obligación legal de evaluar y prevenir los riesgos laborales, incluidos los riesgos psicosociales, así como también tienen la obligación de promover un entorno de trabajo saludable. 

Por último, a nivel social, a pesar de que estos últimos años se está avanzando en esta línea tanto desde las administraciones públicas como desde las organizaciones empresariales, aún queda mucho por hacer para concienciar y educar desde edades tempranas sobre la importancia del trabajo en la salud y el bienestar de las personas.

Paula Mori

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