Youcheck

Periodistas de guerra: ¿qué riesgos psicológicos corren?

Los periodistas, al igual que policías, bomberos o personal sanitario, son profesionales de primera respuesta a una situación violenta. Son los que acuden al escenario de un crimen, los que van al lugar donde ha ocurrido una catástrofe, los que hablan con víctimas o los que están en trincheras. Así pues, el hecho de estar expuestos a estas situaciones hace que sean propensos a sufrir un desorden de estrés post-traumático (TEPT).

Mark Brayne, director del Dart Centre for Journalism and Trauma explicó que “cuando estalla una bomba” todo el mundo sale huyendo a excepción de los cuerpos de seguridad, los sanitarios y los periodistas. Éstos últimos “son los únicos que no están formados para afrontar esas situaciones”.

El TEPT puede afectar a toda clase de personas, indistintamente de su edad, y acostumbra a darse después de haber vivido o presenciado un acontecimiento peligroso, de terror, o que ha producido un gran impacto sobre la persona, según cuenta la psiquiatra Maria Robles-Martínez.

“Es un trastorno frecuente en personas que están en contacto con situaciones de guerra, debido a las situaciones que se viven allí” cuenta la especialista, pero añade que “no afecta a todas las personas puesto que depende mucho de las características individuales de cada uno, es decir, de los recursos que esa persona tenga para sobrellevar el estrés y la ansiedad, del tipo de situaciones que se viven, del tiempo de exposición…”.

Para padecer este trastorno es fundamental haber sufrido en primera persona una situación impactante o haber estado presente cuando otros la padecían. Según explica María Robles-Martínez, a las personas afectadas les vienen a la cabeza durante más de un mes después del acontecimiento recuerdos angustiosos involuntarios que no pueden controlar, incluso pueden tener pesadillas sobre el suceso.

También es común que se presenten síntomas como la incapacidad para recordar detalles del suceso o aspectos importantes del mismo, además de pensamientos catastrofistas secundarios al suceso percepción distorsionada de la realidad, sensación de desapego hacia los demás o incapacidad para volver a experimentar sensaciones positivas, cuenta Robles-Martínez. Por otro lado, también se ve afectado el estado de alerta de la persona, que se mantiene en un estado de hiperalerta caracterizado por la irritabilidad, ataques de ira, conducta agresiva física o verbalmente, comportamientos autodestructivos, hiperviglancia, alteración de la concentración y de la capacidad para retener informaciones nuevas.

La psicóloga Judit March Fuentes también habla de los “síntomas de reexperimentación” y es que en algunas personas, los recuerdos de la catástrofe reaparecen inesperadamente acompañados de emociones dolorosas. Los afectados también pueden intentar evitar los pensamientos y sentimientos que asocian con el trauma y en ocasiones, además de la culpa, la persona también puede llegar a sentir vergüenza o temor.

Así pues, el periodista que cubre situaciones violentas puede llegar a experimentar las mismas situaciones de trauma que las propias víctimas. Para tratar estos síntomas, lo más adecuado es que visite a un especialista en salud mental para poder valorar la presencia de un trastorno de estrés post traumático o un trastorno de ansiedad relacionado antes de que la enfermedad pueda cronificarse, lo que llevaría un gran empeoramiento en la calidad de vida del periodista.

El reportero de guerra Hernán Zin, en su documental “Morir para contar” explica precisamente esta parte del periodismo. Cuenta su experiencia como periodista de guerra y las secuelas que dejó en él estar tantos años cubriendo conflictos. “Ves a gente que sufre tanto. Pero eso tiene un lado oscuro, cuando vuelves a casa y tu pareja tiene un problema no empatizas, todo te parece pequeño. Al final eres disfuncional y te encuentras solo, muy solo. Tienes que hacer un esfuerzo para llegar a aprender que cada uno sufre en la dimensión de su propia realidad”.

También es posible que al regresar a casa después de haber estado cubriendo una guerra, el periodista sienta la necesidad de volver a la zona de conflicto. La psicóloga Judith March explica que esto se debe a que cuando una persona se ve expuesta a un acontecimiento o a una experiencia muy intensa “se produce un aumento de excitación y de la activación que produce un exceso de noradrenalina y de cortisol en el cerebro”. March señala que “debidos a esta excitación, el cerebro no puede procesar de forma correcta la información y se produce un bloqueo mental, es ahí cuando aparece el trauma, pero algunas veces, un exceso de dopamina en el cerebro después de una hiperactivación genera sensaciones adictivas que hace que la persona, a pesar de saber que se expone de nuevo a una fuente de estrés, recurra a ella para reexperimentar esas sensaciones de nuevo”

La exposición continua a situaciones de violencia no sólo afecta a periodistas que se sumergen de lleno en una investigación o a aquellos que están en territorio de guerra. Tal y como explica la psicóloga Gemma Tió “El TEPT ocurre porque hay algo que no podemos elaborar con nuestra forma habitual de procesar la información y nuestros recursos habituales de gestión emocional no son suficientes”. Por lo tanto, los reporteros que simplemente cuentan las noticias frente a cámara o los mismos editores que tienen que crear las piezas de vídeo también pueden estar en riesgo de padecer un trauma ya que pueden verse superados por alguna situación que les desborde a nivel emocional.

Es por eso que el Dart Centre for Journalism and Trauma, con la ayuda de expertos en el tema, ha creado una guía que va especialmente dirigida a aquellos periodistas, editores, reporteros y otros profesionales de los medios, que tengan que tratar con material traumático. En esta guía aparecen consejos para hacer entrevistas, errores comunes a la hora de cubrir situaciones traumáticas y sugerencias sobre qué pueden hacer los profesionales de la comunicación para cuidarse a ellos mismos mientras trabajan en situaciones difíciles como esas.

Seguramente el impacto emocional perdurará en el tiempo pero es importante acudir a expertos cuando el periodista se sienta sobrepasado para cuidar su salud mental. La comprensión y el apoyo de su entorno también son claves para poder sobrellevar una carga de este tipo.

Paula Mori

Add comment